Can Brull: un lugar para vivir, crear y reunirse
Nuestro objetivo es reunir lo que normalmente está separado.
Can Brull es una finca en el Montseny y también un proyecto compartido. Es el hogar de Mariano y Maga, pero no se limita a una casa privada. Es un lugar donde la tierra, el trabajo manual, la creación, la comida, el fuego y la convivencia pueden formar parte de una misma práctica.
No queremos construir un espacio cerrado ni terminado. Queremos sostener una plataforma viva, con espacios, herramientas y ritmos comunes, donde distintas personas puedan venir a aprender, aportar, desarrollar proyectos y cuidar el lugar.
Tierra y regeneración
La agricultura regenerativa es una de las bases de Can Brull. Nos interesa aprender de la permacultura, la huerta regenerativa, la agroforestería sintrópica y las prácticas de cuidado del suelo, siempre adaptándolas al clima, al agua, al bosque y a la idiosincrasia del Montseny.
La finca funciona como un laboratorio práctico. Observamos, probamos, corregimos y volvemos a probar. La regeneración aquí no es una idea abstracta: pasa por el compost, la retención de agua, la biodiversidad, la producción de alimento y la relación diaria con la tierra.
Oficio, cerámica y fuego
Can Brull también es el lugar del proyecto de cerámica de Maga. La cerámica, los hornos de leña, la arcilla, la ceniza y los esmaltes conectan el trabajo del taller con el territorio.
El fuego no aparece solo como técnica. También reúne. Cocinar, cocer piezas, compartir una mesa o preparar una quema son formas concretas de aprender a través de la materia, el tiempo y la colaboración.
Comunidad y presencia
Can Brull necesita personas, pero no cualquier presencia. Buscamos formas de convivencia cuidadosas, útiles y honestas. Algunas personas vendrán unos días, otras una temporada, otras quizás desarrollen una residencia, un taller o una colaboración más larga.
Lo importante no es la duración, sino la intención. Venir a Can Brull implica participar en la vida diaria del lugar: cuidar espacios, cocinar, trabajar la tierra, colaborar en el taller, recibir personas y sostener los ritmos comunes.
Proyectos y colaboración
Can Brull está pensado como una plataforma para proyectos que tengan sentido dentro del lugar. Cerámica, agricultura, setas, residencias, talleres, cocina, construcción, investigación material y cultura viva pueden cruzarse sin perder su identidad.
Los proyectos deben aportar al lugar que los sostiene. Queremos que el valor circule: que ayude a mantener la infraestructura, abrir nuevas posibilidades y dar espacio a quienes vengan después.
No prometemos tenerlo todo resuelto. Estamos aprendiendo cómo cuidar los límites, organizar el trabajo, evitar el agotamiento, resolver conflictos y mantener una comunidad funcional. Lo que sí sabemos es que Can Brull no se construye de una vez. Se construye por capas, con trabajo, escucha y presencia.
Can Brull existe para eso: reunir lo separado y darle forma en un territorio concreto.